Vos.
“Hola buen día”, me dijiste y te miré con tanta ternura que desbordaba la mirada, pose la cabeza en el pecho y no quería levantarme. Esos ojos chinos, esa sonrisa perfecta, quiero besar ese lunar y la boca y ser el rayito de luz que te destaca las partes que queres esconder. Te miro y la pausa de todo lo demás es inevitable. Te miro y ahí en paréntesis de tiempo todo lo demás puede esperar. Arrebatada ando porque me hiciste expulsar la dopamina, pienso esa risa, esa agarrada de cintura cuando me hacías masajes delicadamente, ese beso en el cuello. ¿Cómo no voy a pensar en vos?. Caminamos agarrados de la mano, vos me hacías cariñito con el dedo gordo en la palma de la mano que me sostenés. El idioma y sus distintas formas, tal cual los momentos que nos mirábamos y no hacíamos nada, cruzábamos miradas y nos decíamos de todo. Poder tener la seguridad y confianza de decirte quiero verte sin ningún pretexto, porque todo, a medidas que los días pasan con vos, parece convertirse e...