máscara
¿Cuántas máscaras pretendes usar esta semana? Porque los siete días pasados fueron mas de diez, y la anterior fueron tantas que perdí la cuenta. Esta semana tengo esperanzas de que se reduzca la cantidad, pero siempre sos de sorprender y probablemente hayas conseguido algunas más en un quiosco chino. O quizás las hiciste vos, en tu tiempo libre, porque tu orgullo quiere dar batalla y sus métodos son certeros contra mis ilusiones. Calidez. Frialdad. Ira. Ternura. Desprecio. Tibieza. Augurio. Calma. Desazón. Claridad. Vacío. ¿Siempre alguno de estos decorados tiene que predominar? Porque hoy venís con calma y mañana me escupís gotas de ira. Dale, sé claro y dejate de yemas. No ves que me cuesta entender esta calesita azarosa, que está presente cada vez que nos vemos y que nunca se frena en el momento indicado, siempre se encapricha en contradecir nuestras ganas y nos despierta sentimientos opuestos, en una misma situación.
Te miro y no logro reconocer qué máscara tocó hoy. Me observas y no logras entender qué es lo que trato de vislumbrar. Es que si supieras que estoy intentando conocer que hay detrás de todo ese decorado; y si yo supiera que en realidad sos el conjunto de todas esas facetas. Es difícil, pero no imposible, algún día capaz te enganche bajo la lluvia y se te corra la careta que tocó ese día, y así un poquito pueda dilucidar algo sobre vos. Porque no logro conocerte aún. Estás tan bien escondido detrás de esas máscaras, que hasta me atemoriza que se te haga carne alguna de ellas.
Pero no te preocupes, yo sigo intentando ver tu verdadera piel, la que me sigue llamando. Sé que está por ahí, en algún recoveco de tanto circo. Seguí usando máscaras conmigo, pero algún día va a llover, cuando estemos juntos. O quizás vos lluevas, porque te volviste alérgico a a tanta pintura para la máscara o la máscara te hizo picar los ojos. Ese día recién voy a saber quién sos, y quizás vos también sepas quién soy yo. Tal vez, sólo tal vez, yo también deje de usar este par de máscaras para ir a verte. No te prometo nada, pero ojalá gotee pronto, o alguno de los dos no aguante más y llueva.
Ojalá.
Te miro y no logro reconocer qué máscara tocó hoy. Me observas y no logras entender qué es lo que trato de vislumbrar. Es que si supieras que estoy intentando conocer que hay detrás de todo ese decorado; y si yo supiera que en realidad sos el conjunto de todas esas facetas. Es difícil, pero no imposible, algún día capaz te enganche bajo la lluvia y se te corra la careta que tocó ese día, y así un poquito pueda dilucidar algo sobre vos. Porque no logro conocerte aún. Estás tan bien escondido detrás de esas máscaras, que hasta me atemoriza que se te haga carne alguna de ellas.
Pero no te preocupes, yo sigo intentando ver tu verdadera piel, la que me sigue llamando. Sé que está por ahí, en algún recoveco de tanto circo. Seguí usando máscaras conmigo, pero algún día va a llover, cuando estemos juntos. O quizás vos lluevas, porque te volviste alérgico a a tanta pintura para la máscara o la máscara te hizo picar los ojos. Ese día recién voy a saber quién sos, y quizás vos también sepas quién soy yo. Tal vez, sólo tal vez, yo también deje de usar este par de máscaras para ir a verte. No te prometo nada, pero ojalá gotee pronto, o alguno de los dos no aguante más y llueva.
Ojalá.
Comentarios
Publicar un comentario