Te miro
Te miro y me miro y no entiendo nada. Si somos la misma , pero lucimos diferente. Si compartimos el corazón como órgano vital, pero discrepamos en sentimientos. Si permanecemos en la misma vida, pero la miramos desde perspectivas diferentes.
Somos paralelas en tantas cosas y perpendiculares en otras. Pero te acepto, y vos a mí, aunque odies que vaya por la vida feliz. Porque somos la misma y no nos queda otra que darnos la mano, perdonarnos y seguir. Jamás vamos a estar de acuerdo en todo eso que discrepamos desde que existimos, eso está firmado por puño propio de cada una. Te acepto y respeto tu cara de odiar el trayecto, te acepto y acá estoy, para cuando quieras charlar de alguna encrucijada, te acepto y sé que vos me aceptas también, porque somos la misma y no te queda otra que bancarme todos los días feliz, sonriendo, porque así es como afronto yo el trayecto. Puede que eso lo haya imitado de Benedetti o de mi abuela, que jamás me mostró su risa desdibujada. No lo sé, pero te acepto y somos la misma, por ende no nos queda otra que convivir y seguir cada una su camino, aunque descansemos en el mismo cuerpo.
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